martes, 1 de abril de 2014

Semana 9

Estamos en plena época informática, la información va y viene por todas partes, permea cada espacio, toca a todas las personas y crea una dinámica interpersonal nueva. Bueno, creo que mejor me corrijo, ya no es la era de la información, sino de la infoxicación, no hay ni tiempo no ganas de leer todo aquello que la red y los medios nos ofrecen, la mente está cansada y los ojos prefieren cerrarse para evitar la tormenta de datos que los aturde. 

Lo que más preocupa al respecto, es que se ha perdido la capacidad de producción, o más bien, se han perdido las ganas de mostrar que somos humanos y sacar de nosotros aquello que sentimos, a través de un mar de letras. Entonces, muchos han caído en tomar como suyo, lo que otros han escrito, unos por desconocimiento y muchos otros por pereza o por incapacidad de hacer algo mejor,

El conocimiento es aquello que nace o surge a partir de diferentes visiones o teorías, la persona que inicia el proceso logra recrear "su propia versión" y de ahí logra concluir lo que le parece, pero cuando ese proceso se ve intervenido por copiar lo que otros ya dijeron, entonces ni se aprende, ni se respeta el derecho de la otra persona. El plagio es una de las faltas más graves que una persona puede cometer, no solo porque es una falta ética sino porque representa una violación a los derechos de los demás.

Muchos creemos que no cometemos plagio, que eso no va con nuestras actividades, pero ¿qué pasaría se revisáramos uno a uno los estados de Facebook o los Tuits en Twitter, que hacen referencia a diferentes citas célebres? Seguramente veríamos que no todos están citados o que no se le da el crédito a los autores que los dijeron. Hay otros que no utilizan los recursos para citar adecuadamente aquella información que no fue propuesta por ellos. La sociedad habla de falta de ética, de los delincuentes, de los homicidas y demás infractores de la ley, sin darse cuenta, que la mayoría de los que componemos ese grupo, pasamos muchas veces por ladrones, robamos información y eso es tan grave como cualquier otra falta legislativa. 

Es cuestión de conciencia y de saber reconocer el crédito de los demás, nada nos cuesta y sí ganamos credibilidad, nos volvemos seres de ética y capaces de producir nuestras propias ideas. ¿Qué sentiría si fuera usted al que le robaron sus producciones? Pregúntaselo cada vez que vaya a cometer un robo como este. 

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