viernes, 11 de abril de 2014

Semana 11

La nueva "moda" de clasificar información se hace presente en la forma del hipertexto, una forma particular de enlazar un dato con el otro, haciendo quizá más dinámica la experiencia del usuario en la red. Pero, hay algo que debe tenerse en cuenta y es la responsabilidad y dedicación que esta modalidad exige, es muy fácil perder el hilo lógico-conductor de la temática en cuestión si el usuario se "hunde" en aquella interminable maraña. Por lo mismo, el sujeto debe estar dispuesto a recordar la esencia de lo que busca para no quedar "ahogado" en la infinidad.

Leer, leer, leer, leer y leer (y releer) es la consigna de una novela en hipertexto, es un ejercicio muy desgastante y tedioso, no me pareció una manera agradable de poder acercarme al texto, quedé en medio de cientos de clicks, muchos sospechosos, un "vuelve a intentarlo de nuevo", y eso repetido mas o menos, cinco veces.

La experiencia es extraña, empecé a leer "Gabriela infinita", parecía un relato interesante de esos que atrapan al lector, llena de misterio y enigmas. Lo que pude comprender hasta decidir cambiar de novela, fue que la joven había quedado embarazada de su profesor, una persona extraña, fría y calculadora, que desapareció luego de la noticia de su primogénito. Aturdida, Gabriela visita los espacios que frecuentaba el desaparecido para obtener alguna pista donde pudiera encontrarlo, esta misión es la que el lector debe efectuar moviéndose por los lugares, buscando en cada objeto, leyendo cada carta, cada pista, cada cosa... tantas cosas por ver, que el ojo cansado, opta por dejar de ver y la mente de procesar. Así fue como abandoné esta novela en el momento en que se revelan las cartas del profesor que no terminan nunca, que pasan y pasan entre millones de letras que parecen perderse entre la pantalla que se torna negra.

Pasé entonces a "Golpe de gracia", una historia que parecía mucho más dinámica que la anterior, más interesante y mejor adecuada para la lectura. Me encontré con varias cosas que desde el principio me desencantaron, pero que sin embargo, seguí para ver qué más me esperaba, unas voces leían por mi, tan extremadamente despacio sin la posibilidad de hacerlo por mi misma, que me estresaba. Perdí mucho tiempo esperando a que terminaran de hablar los aproximadamente quince personajes que hacían sus intervenciones, pero luego me encontré con una sala de juegos que amenizó mi experiencia y me cautivó: me proponían convertirme en una detective y sentenciar sospechosos por intento de asesinato del padre Amaury. Ese primer nivel lo pasé sin mayor dificultad e inicié la siguiente etapa, etapa que tuve que volver a repetir unas seis veces porque unos odiosos demonios me mataban con solo "tocarme" un pie, y entonces tenía que empezar a volver a recoger las pistas que los marineros, "mis amigos" me ofrecían luego de visitar al rededor de diez puertos diferentes. Al séptimo intento, desistí, y nunca supe qué pasaba con los sueños del padre... pero, para ser sincera, ya no quiero ni saber, mi mente está cansada de recordar los mismos gráficos, los mismos monstruos, el mismo puerto una y otra vez.

Seguí entonces con la tercera etapa, llegué a la "sala de lectura", una pequeña pantalla que se abría a la izquierda de mi pantalla, tenía unas letra muy pequeñas, recordé entonces a "Gabriela infinita", todo volvía a pintar mal... decidí abandonar el papel de detective y pasar al papel de asesina cuando dí el último click a la pantalla en señal de que las ganas de resolver el problema del protagonista ya no me interesaba más. Creo que uno de los problemas que me llevaron a desistir fue perder en el segundo nivel sin forma de empezar desde un punto medio, es que había que recorrer los "ochentamil" puertos que había y recoger las mismas pistas que se repetían en mi cabeza como un disco rayado, motivaría mucho más al usuario si por lo menos hubiera un número determinado de vidas que, al acabar hicieran empezar todo de nuevo, pero no cada vez que un demonio me aparecía de la nada.

Ahora que experimenté la modalidad del hipertexto de esta manera, estoy segura (bajo mi perspectiva) que no es una forma adecuada de aprendizaje, por lo menos no de la forma que lo planteaban las mencionadas novelas, genera mucha desconcentración, distracción y poca recordación, por último no le permiten al lector imaginarse los personajes y escenarios que a él le gustaría recrear según las pistas del autor, sino que lo ofrece todo, lo muestra todo y casi que obliga a sentir y pensar lo mismo. ¿Para qué queremos una literatura que no permita la discusión y la polémica, sino una que guié a todos a concluir lo mismo? El hipertexto de esta manera, cuarta la imaginación y la libertad por más que uno pueda recorrer el texto como quiera porque homogeniza el contenido. 

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