martes, 29 de abril de 2014

Semana 12

La red es una herramienta en constante evolución que busca encontrar la mejor manera de clasificar y de ordenar información. Una de las formas que se creyó mejor para ese fin se evidencia en la lógica del hipertexto que se origina con los hipervínculos. Estos son enlaces que llevan al usuario a otra página, recurso multimedia y demás con solo hacer un clic. Nace entonces el hipertexto, un texto compuesto por enlaces que hacen de la navegación en la red una experiencia personalizada y dinámica como ninguna otra.

La dinámica que esto permite es muy positiva porque impulsa otras maneras de aprender pero no cumple los requisitos para todos los tipos de lectores, quienes se distraigan fácilmente, pueden terminar más enredados de lo que seguramente empezaron, pero para aquellos que disfruten complementar lo que buscan a partir de distintas perspectivas y visiones, resultará muy adecuado. No es fácil entender estas nuevas dinámicas ni mucho menos verlas reflejadas en novelas completas, el problema es que el usuario puede terminar ahogado en medio de una red informática despiadada e interminable.

Lo que sucede es que es muy fácil perder el hilo del tema principal de lo que se está evaluando porque los clics pueden acabar llevando al lector a temas muy alejados de lo importante, sin  que este sepa cómo regresar, por eso es importante que las páginas cuenten con hipervículos de orientación, navegación, puntos de entrada y salida como lo afirme George Landow.

viernes, 11 de abril de 2014

Semana 11

La nueva "moda" de clasificar información se hace presente en la forma del hipertexto, una forma particular de enlazar un dato con el otro, haciendo quizá más dinámica la experiencia del usuario en la red. Pero, hay algo que debe tenerse en cuenta y es la responsabilidad y dedicación que esta modalidad exige, es muy fácil perder el hilo lógico-conductor de la temática en cuestión si el usuario se "hunde" en aquella interminable maraña. Por lo mismo, el sujeto debe estar dispuesto a recordar la esencia de lo que busca para no quedar "ahogado" en la infinidad.

Leer, leer, leer, leer y leer (y releer) es la consigna de una novela en hipertexto, es un ejercicio muy desgastante y tedioso, no me pareció una manera agradable de poder acercarme al texto, quedé en medio de cientos de clicks, muchos sospechosos, un "vuelve a intentarlo de nuevo", y eso repetido mas o menos, cinco veces.

La experiencia es extraña, empecé a leer "Gabriela infinita", parecía un relato interesante de esos que atrapan al lector, llena de misterio y enigmas. Lo que pude comprender hasta decidir cambiar de novela, fue que la joven había quedado embarazada de su profesor, una persona extraña, fría y calculadora, que desapareció luego de la noticia de su primogénito. Aturdida, Gabriela visita los espacios que frecuentaba el desaparecido para obtener alguna pista donde pudiera encontrarlo, esta misión es la que el lector debe efectuar moviéndose por los lugares, buscando en cada objeto, leyendo cada carta, cada pista, cada cosa... tantas cosas por ver, que el ojo cansado, opta por dejar de ver y la mente de procesar. Así fue como abandoné esta novela en el momento en que se revelan las cartas del profesor que no terminan nunca, que pasan y pasan entre millones de letras que parecen perderse entre la pantalla que se torna negra.

Pasé entonces a "Golpe de gracia", una historia que parecía mucho más dinámica que la anterior, más interesante y mejor adecuada para la lectura. Me encontré con varias cosas que desde el principio me desencantaron, pero que sin embargo, seguí para ver qué más me esperaba, unas voces leían por mi, tan extremadamente despacio sin la posibilidad de hacerlo por mi misma, que me estresaba. Perdí mucho tiempo esperando a que terminaran de hablar los aproximadamente quince personajes que hacían sus intervenciones, pero luego me encontré con una sala de juegos que amenizó mi experiencia y me cautivó: me proponían convertirme en una detective y sentenciar sospechosos por intento de asesinato del padre Amaury. Ese primer nivel lo pasé sin mayor dificultad e inicié la siguiente etapa, etapa que tuve que volver a repetir unas seis veces porque unos odiosos demonios me mataban con solo "tocarme" un pie, y entonces tenía que empezar a volver a recoger las pistas que los marineros, "mis amigos" me ofrecían luego de visitar al rededor de diez puertos diferentes. Al séptimo intento, desistí, y nunca supe qué pasaba con los sueños del padre... pero, para ser sincera, ya no quiero ni saber, mi mente está cansada de recordar los mismos gráficos, los mismos monstruos, el mismo puerto una y otra vez.

Seguí entonces con la tercera etapa, llegué a la "sala de lectura", una pequeña pantalla que se abría a la izquierda de mi pantalla, tenía unas letra muy pequeñas, recordé entonces a "Gabriela infinita", todo volvía a pintar mal... decidí abandonar el papel de detective y pasar al papel de asesina cuando dí el último click a la pantalla en señal de que las ganas de resolver el problema del protagonista ya no me interesaba más. Creo que uno de los problemas que me llevaron a desistir fue perder en el segundo nivel sin forma de empezar desde un punto medio, es que había que recorrer los "ochentamil" puertos que había y recoger las mismas pistas que se repetían en mi cabeza como un disco rayado, motivaría mucho más al usuario si por lo menos hubiera un número determinado de vidas que, al acabar hicieran empezar todo de nuevo, pero no cada vez que un demonio me aparecía de la nada.

Ahora que experimenté la modalidad del hipertexto de esta manera, estoy segura (bajo mi perspectiva) que no es una forma adecuada de aprendizaje, por lo menos no de la forma que lo planteaban las mencionadas novelas, genera mucha desconcentración, distracción y poca recordación, por último no le permiten al lector imaginarse los personajes y escenarios que a él le gustaría recrear según las pistas del autor, sino que lo ofrece todo, lo muestra todo y casi que obliga a sentir y pensar lo mismo. ¿Para qué queremos una literatura que no permita la discusión y la polémica, sino una que guié a todos a concluir lo mismo? El hipertexto de esta manera, cuarta la imaginación y la libertad por más que uno pueda recorrer el texto como quiera porque homogeniza el contenido. 

martes, 8 de abril de 2014

Semana 10

Las nacientes tecnologías nos han creado la falsa impresión de estar cada vez más cerca de otras personas, pero no nos hemos detenido a pensar que una pantalla no es más que una barrera fría e impenetrable que nos aleja cada vez más de saber lo que es el contacto real. El distanciamiento que este fenómeno ha desatado llega ha a hacer que olvidemos cómo es la otra persona realmente, qué siente y cómo se comporta. Tal vez, generamos esa barrara a conciencia por miedo a salir heridos por mostrar nuestros verdaderos sentimientos, por eso ahora somos tan impersonales o, ¿es que acaso no se ha perdido la tradición de redactar una carta o un documento que señale un toque personal de aquel que la redacta?

Todo de nosotros comunica, por eso es posible analizar y sacar ciertas conclusiones de lo que somos y de lo que sentimos a través de un análisis de cómo escribimos, de la particularidad de nuestro tipo de letra y demás aspectos. Todas las formas de escritura son distintas y varían de un día a otro porque son la muestra de cómo nos sentimos y de cómo estamos, expresan mucho sobre nuestro temperamento y la manera de ser con otras personas.

No es bueno generalizar, pero por si usted está interesado en tener una pista sobre lo que su tipo de escritura expresa, puede remitirse a:



martes, 1 de abril de 2014

Semana 9

Estamos en plena época informática, la información va y viene por todas partes, permea cada espacio, toca a todas las personas y crea una dinámica interpersonal nueva. Bueno, creo que mejor me corrijo, ya no es la era de la información, sino de la infoxicación, no hay ni tiempo no ganas de leer todo aquello que la red y los medios nos ofrecen, la mente está cansada y los ojos prefieren cerrarse para evitar la tormenta de datos que los aturde. 

Lo que más preocupa al respecto, es que se ha perdido la capacidad de producción, o más bien, se han perdido las ganas de mostrar que somos humanos y sacar de nosotros aquello que sentimos, a través de un mar de letras. Entonces, muchos han caído en tomar como suyo, lo que otros han escrito, unos por desconocimiento y muchos otros por pereza o por incapacidad de hacer algo mejor,

El conocimiento es aquello que nace o surge a partir de diferentes visiones o teorías, la persona que inicia el proceso logra recrear "su propia versión" y de ahí logra concluir lo que le parece, pero cuando ese proceso se ve intervenido por copiar lo que otros ya dijeron, entonces ni se aprende, ni se respeta el derecho de la otra persona. El plagio es una de las faltas más graves que una persona puede cometer, no solo porque es una falta ética sino porque representa una violación a los derechos de los demás.

Muchos creemos que no cometemos plagio, que eso no va con nuestras actividades, pero ¿qué pasaría se revisáramos uno a uno los estados de Facebook o los Tuits en Twitter, que hacen referencia a diferentes citas célebres? Seguramente veríamos que no todos están citados o que no se le da el crédito a los autores que los dijeron. Hay otros que no utilizan los recursos para citar adecuadamente aquella información que no fue propuesta por ellos. La sociedad habla de falta de ética, de los delincuentes, de los homicidas y demás infractores de la ley, sin darse cuenta, que la mayoría de los que componemos ese grupo, pasamos muchas veces por ladrones, robamos información y eso es tan grave como cualquier otra falta legislativa. 

Es cuestión de conciencia y de saber reconocer el crédito de los demás, nada nos cuesta y sí ganamos credibilidad, nos volvemos seres de ética y capaces de producir nuestras propias ideas. ¿Qué sentiría si fuera usted al que le robaron sus producciones? Pregúntaselo cada vez que vaya a cometer un robo como este.